Dando miedo

edad y vida

“La pensión caerá un 10% para los que se jubilen dentro de diez años”  profecías como ésta se anuncian en terroríficos informes emitidos, día sí y día también y redactados por expertos libres de toda sospecha y merecedores de la más alta consideración académica, sin lugar a dudas.

Bien sea por el cacareado envejecimiento de la población (aunque se nos estén ahogando a las cerradas puertas de Europa cientos, o miles, de niños y jóvenes deseosos de entrar a ser considerados parte de esa “población”) bien sea por efecto del factor de sostenibilidad y del índice de revalorización que se aprobaron en la última reforma y que modula la cuantía de la pensión en función de la esperanza de vida (es decir, por decisiones políticas adoptadas voluntariamente).

A partir de estas tremendas aseveraciones, el artículo que me acabo de encontrar enfoca su análisis sobre un sector de las pensiones, no sobre el sistema completo y advierte: “la pensión máxima que ahora está en 2.561 euros mensuales bajará un 10% para quienes se jubilen dentro de diez años y se situará en 2.318 euros”. De manera que ya sabemos quiénes son los potenciales receptores del mensaje… los cotizantes “de la zona alta”, para entendernos, aunque el aroma de catástrofe se cierna sobre toda la población… ¡Uhhhhhh!

En fin, esta noticia de hoy se basa en la lectura, digo yo que un tanto extemporánea, de un informe redactado, como decía, por profesores de la IESE Business School, y editado en 2013 por la Fundación “Edad y Vida” y patrocinado por Zurich, compañía de seguros. Dígase todo ello para reconocer los méritos (y para tener algún indicio de los intereses) de cada cual.

Conmovido, como me suele ocurrir, por la altruista actividad de las fundaciones,   esas siempre benéficas entidades nacidas de la sociedad civil, he entrado en la página web de dicha benemérita  institución. Lo primero que llama la atención es su cuidada presentación, presidida por la fotografía que ilustra este artículo y que, no me negarán, transmite la plácida felicidad inherente a una saludable madurez. Lo mismo serviría para anunciar pegamentos para prótesis dentarias que viajes del Imserso… que otras cosas.

Como soy curioso, no suelo resistirme a esas pestañas que aparecen en las páginas web bajo el título de “Quiénes somos” y como eso era precisamente lo que quería saber, pues pinché la pestaña. Naturalmente, lo que había debajo era todo menos la lógica respuesta a tan sencilla cuestión. Este es el mundo de la era digital. Bajo toneladas de transparencia se ocultan (como en “La Carta Robada” de Edgar Allan Poe) las más simples realidades.

Así, la pestaña “Quiénes somos” decía estas cosas que transcribo, además de otras parrafadas, todavía más lejos de cualquier clase de identificación:

“Somos una fundación privada apolítica…///…promovida por un grupo de empresas procedentes de diferentes sectores de la economía productiva, que quieren llevar a cabo actuaciones conjuntas para dar respuesta a las oportunidades y a los problemas asociados al proceso del envejecimiento poblacional”.

¿Se entiende?… Son “un grupo de empresas” que provienen de “diferentes sectores”, eso sí, de la “economía productiva” (no de la otra, la “improductiva”) que quieren “dar respuesta a las oportunidades” (o sea, aprovechar las oportunidades). Todo ello, dígase antes que nada, legítimo de toda legitimidad. Para eso están las empresas precisamente, para “aprovechar las oportunidades”

(en)”El conjunto de empresas que forman parte de la fundación se recogen en la figura del Miembro Promotor. Ellos son los que contribuyen a la sostenibilidad económica y, a través de la Junta Directiva, son los que diseñan las líneas de actuación estratégicas de la asociación conjugando las inquietudes e intereses de la sociedad civil con las del sector empresarial”…

En conjunto, las 34 empresas promotoras que conforman la Fundación Edad&Vida, todas ellas líderes en sus sectores de actividad, facturan alrededor de 17.400 millones de euros al año, lo que representa el 1,6% del PIB español anual. Además, entre ellas emplean a más de 104.000 personas en España e invirtieron en 2011 alrededor de 2.700 millones de euros.

Así que esto hemos avanzado: Son empresas. Por lo menos 34 y son, además, líderes en sus sectores de actividad. Facturan de lo lindo y parece que les van bien las cosas pero… ¿Quiénes somos?… ¿Quiénes son?

En el faldón (banner) inferior de la página web hay una especie de aparcamiento de logos que, para ponerlo más difícil todavía, “saltan” (literalmente) de un sitio a otro, lo que complica todavía más saber a quién debemos esa generosa preocupación por preocuparnos. Con cierta tozudez he podido superar ese piélago de transparencia y he ido sacando estos datos (29 de las 34):

  • Allianz (seguros)
  • Confide (seguros)
  • Santa Lucía (seguros)
  • DKV (seguros médicos)
  • Campofrío (alimentación)
  • Caser (seguros)
  • Esteve (farmaceútica)
  • Eulen (recursos asistenciales)
  • Europe Assistance (seguros)
  • Grupo Amma (recursos asistenciales)
  • Grupo Sanyers ( residencies 3ª edad)
  • Hartmann (sanitario)
  • Hestia Alliance (residencias 3ª edad)
  • Ilunion (recursos asistenciales)
  • ISS ( servicios a empresas y mantenimiento)
  • Mapfre (seguros)
  • Medirest (catering)
  • Mémora (funeraria)
  • Nestlé Healt Science (alimentación)
  • PSN (seguros)
  • Price Waterhouse Coopers (consultoría)
  • Quirón salud (sanitario)
  • Red Valenciana de Salud Mental (residencias 3ª edad)
  • Sanofi Pasteur MSD ( farmacéutica)
  • SAR Quavite (recursos asistenciales)
  • Segur Caixa Adeslas (seguros)
  • Valores & marketing (finanzas)
  • Vida Caixa (seguros)
  • Zurich (seguros)

 

¿Hay algo que objetar en el hecho de que estas empresas decidan, dentro de su estrategia, poner en marcha mecanismos de común promoción de sus intereses?… ¡Nada en absoluto!

Quizás, en estos tiempos en los que creemos vivir en un mar de transparencia informativa y acceso generalizado a las fuentes, convendría distinguir la información (objetiva) de la propaganda, o de la opinión, siempre subjetivas y guiadas por los legítimos deseos e intereses particulares. O sea, por poner un ejemplo, que no nos den propaganda por ciencia.

Es perfectamente legítimo defender un sistema de pensiones alternativo. Incluso puede, sin ser ello delictivo, propugnarse la desaparición, monda y lironda, de las pensiones públicas… ¡Faltaría más, en un país libre!

r

Si es caso, uno se preguntaría por el tratamiento fiscal que, merced a la utilización de esas maleables figuras jurídicas como son las fundaciones, recibe esa área del negocio de las empresas que, siendo propaganda, marketing puro y duro, se disfraza de mecenazgo o como les gusta decir, de  “responsabilidad social corporativa” (¡que hay que echarle bemoles semánticos!).

Pero, en fin, más allá de lo fiscal (que tiene su importancia) lo que no resulta aceptable, por lo menos moralmente, es jugar con la profecía autocumplible del imposible futuro de las pensiones en la misma medida en que, esforzada y constantemente, nos cargamos el sistema con nuestras decisiones políticas de hoy. Y mucho menos, insisto, venderlo como “ciencia”.

 

5 respuestas a Dando miedo

  1. Pedro Hernandez dice:

    ¡¡¡ESTUPENDO MAESTRO!!!!

  2. javier dice:

    Chapeau!!! Desmontas el fraude moral con argumentos. A la mayoría solo se nos ocurre un ¡¡¡váyanse a tomar por…!!!

  3. Juan Luque dice:

    Pues sí. Basta recordar lo sesudos estudios científicos que avalaron que el aceite de oliva era perjudicial para la salud. El sistema está atado y bien atado bajo una espesa niebla de transparencia informativa. Por cierto, la prensa actual es información? La opinión (interesada) ocupa todas y cada una de sus páginas haciendo en cada titular una propaganda digna del mejor Gran Hermano. Un buen ejemplo son las cifras del paro: comparemos lo que dice cada periódico en base a idénticos datos.
    Gracias Rafa

  4. Gracias por vuestros comentarios.

    En relación a lo de información vs. opinión, creo que el principal problema no es tanto que en los periódicos se sustituya la información (noticias) por la opinión (comentarios). Al fin y al cabo, los periódicos antiguos eran también básicamente de opinión. Por eso había tantos y eran plataformas de expresión del Gobierno, de la Iglesia, del Ejército, de los partidos, de facciones de los partidos y hasta de determinados personajes públicos individuales. Cada lector compraba el periódico de sus amores y afinidades para leer aquello que confirmaba sus prejuicios y así sucesivamente. El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación posibilitó un verdadero periodismo noticioso (agencias, corresponsales…). El mismo desarrollo tecnológico ha llegado a un extremo en el que, ciertamente, no necesitamos los periódicos para informarnos porque la TV y la radio nos informan (con todos sus sesgos, claro está) de las cosas que suceden prácticamente en tiempo real y por si fuera poco, Internet, con su incontrolable y universal capacidad de colocar mensajes hacen que, para cuando salimos de casa, poco más o menos, ya “sabemos” qué cosas están pasando, con lo que el periódico tradicional (de papel o digital) sirve para una “segunda lectura”, para una reflexión, es decir, para construir opinión.

    ¿Dónde veo el problema? El problema, problema ético, lo sitúo en el reto que tiene el redactor (quien sea) en ser sincero con el ciudadano lector (oyente, etc.) y separar, en la medida de lo posible, las cosas que pasan del juicio que esas cosas merecen. Si llevado de prejuicios (o presiones de cualquier etiología) falsea, retuerce, los hechos con la intención de que una cabal lectura de los mismos conduzca irremisiblemente a la opinión pública al posicionamiento previamente decidido,pero oculto… Ahí está el fracaso de la ética del periodista y entramos en “Ciudadano Kane”

    En esas estamos. No me falsee las cifras, por favor. Las cifras que sean veraces. Las opiniones, contradictorias, libres.

    no parece cosa fácil, pero merece la pena.

  5. Entonces, ¿me hago ya el plan de pensiones privado o no? Es que no me ha quedado claro…😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: