LAS VACAS DEL PUEBLO…

vaca-carretera

Desde hace años aparecen recurrentemente en la prensa vizcaína las protestas de vecinos y “ecologistas” referidas a la  presencia del ganado en las calles y en las carreteras del hermoso barrio minero de La Arboleda. Parece lógico.

Parece lógico que los vecinos se quejen de la invasión del ganado en sus calles y dado que el ganado no entiende de demarcaciones, también sería lógico que se quejaran los usuarios de las carreteras, incluso los responsables de tráfico, dado el evidente riesgo de accidentes.

Lo de que se quejen los “ecologistas”, tal y como aparece en los medios, exige ya una segunda lectura.

Cuando se utiliza el término “ecologistas”, se supone que se está hablando de asociaciones u otras entidades no gubernamentales que promueven de manera altruista la protección, salvaguarda o mejora del medio ambiente. Una autodenominada “plataforma de usuarios de los montes” parece indicar, en principio, que se trata de una agrupación de ganaderos, aunque usuarios lo serían también los agricultores, madereros, seteros, apicultores, etc. además de los eventuales usuarios no profesionales, tales como los senderistas o practicantes de otras actividades al aire libre.

Por tanto, si quien se queja es una agrupación gremial, respetabilísima por otra parte, no deberíamos confundir su voz con la voz desinteresada de “los ecologistas”. Todo ello sin que la evidencia del interés material desacredite automáticamente la validez de sus planteamientos. Se trata, sencillamente, de notar la diferencia que existe entre el interés general y el interés particular.

El caso es que, como no podía ser de otro modo el derecho, desde sus manifestaciones más primitivas, ya se había enfrentado a la cuestión de los daños y molestias que el ganado pudiera producir. Simplificadamente, lo que el derecho determina es que será el propietario del animal quien arrostre la responsabilidad de los daños provocados por la res, pudiéndose llegar incluso, por ejemplo en el caso de un  accidente de graves consecuencias,  a considerar un delito de lesiones por imprudencia grave (Art. 152 del Código penal) un delito de daños (Art. 267) o una falta penal… No es, por tanto, cosa de broma.

Desde luego, al margen de la responsabilidad penal, el Reglamento General de Circulación prohíbe taxativamente, como fácilmente podemos comprender, “dejar animales sin custodia en cualquier clase de vía” (Art. 127.2) y en definitiva, el Art. 1905 del Código Civil determina con claridad que: “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe…”

Naturalmente, el derecho concreto y local también ha resuelto esta cuestión. Así, el Decreto Foral nº 112/2013, que desarrolla la Norma Foral de Carreteras de Bizkaia, cuyo artículo 9.3 ordena expresamente: “los propietarios de los terrenos colindantes con la carretera y en su caso los dueños o responsables de los rebaños o de los animales evitarán la salida de los mismos a la carretera, siendo por su cuenta las protecciones y cierres que resulten necesarios”.

Aquí es donde comienza este “mundo al revés”. Todos estamos de acuerdo, por lo menos teóricamente, en que debería impedirse que el ganado campe por sus respetos e invada carreteras y poblaciones. Lo asombroso es que, según podemos leer en los periódicos del día 4 de Enero de 2015, no es la Diputación la que exige a los ganaderos el cumplimiento de una norma de tan elemental sentido común, ni el Ayuntamiento de Trapagaran en lo relativo al casco urbano, sino que son los ganaderos quienes “exigen a la Diputación medidas para evitar que las reses invadan los viales” y es este  descarado requerimiento el que merece una reflexión política sobre la relación entre poder político e intereses particulares en nuestro entorno.

Maticemos que, como cualquier lector podría pensar, el problema desaparecería si cada ganadero se encargase de vallar su parcela. Pero el caso es que los terrenos lindantes con los caminos y carreteras de la zona de La Arboleda, así como con el propio casco urbano, son en buena medida terrenos forales, es decir propiedad de la Diputación que, de algún modo, consiente o autoriza el pasto de estos animales.

La munificencia de la Diputación Foral es harto conocida, dentro y fuera del Territorio Histórico. Sorprende, sin embargo, su capacidad para constituirse en incumplidor de sus propias normas (lo que dificulta enormemente su exigencia a terceros) por lo que en la mente de los ganaderos se produce esta sencilla inversión de la responsabilidad: El ganado obtiene alimento gratis; la carga de la custodia de los animales se omite y la responsabilidad se dirige a quien, al parecer, todo lo paga.

En esto, como en casi todo, siempre hay una regla sencilla: El responsable es… ¡El dueño de las txuletas!

3 respuestas a LAS VACAS DEL PUEBLO…

  1. cesarasensio dice:

    exactamente es lo que pensé, siendo de ciencias, cuando lo leí.

  2. R. Alzate dice:

    Buen día.

    No es que tenga mucho que ver con su magnífico artículo o sí, pero eso me trae a la cabeza la nueva reforma de la Ley de Tráfico que (cito) “lleva a consagrar la total irresponsabilidad de los aprovechamientos cinegéticos de caza por los daños causados por sus animales que irrumpan en las calzadas al normal paso de los vehículos”.

    Algo ilógico en teoría, pero que viene a consagrar (en mi inmodesta opinión) la actitud legislativa de rodillo de aquellos que tienen la mayoría en las Cortes (llámese PP) y que no han hecho otra cosa que favorecer hasta en detalles nimios a los suyos, sus caprichos e intereses.

    Y es que no me imagino a la plebe izquierdosa acabando sus fines de semana con kermeses de caza y luciendo unos cojones de ciervo sangrantes en la cabeza, lo que al parecer tiene como costumbre hacer la derecha casposa que nos gobierna aquí y acullá.

    Perdón por la digresión, feliz año.

    Op. Cit.

    http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/527134-ley-6-2014-de-7-abr-modificacion-del-texto-articulado-de-la-ley-sobre-trafico.html#au

  3. josebapuaghh! dice:

    Nuestro señor Jesucristo,al nacer y verse rodeado de un buey y un asno,exclamó ; ¿esta es la Compañía de Jesús?.
    Por seguir la saga,que ahora va de conejos.

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