SOBRE LA DENOMINACIÓN DE DETERMINADOS GRUPOS PARLAMENTARIOS

Para: ‘jesus.posada@congreso.es’
Asunto: sobre la denominación de ciertos grupos

Excmo. Sr. Presidente Le felicito por su nombramiento y convencido, como estoy, de que tiene Vd. una agenda repleta de actividades, procedo a plantearle sin más dilación una cuestión que me preocupa y que he tenido ocasión de comentar en variadas ocasiones con bastantes parlamentarios sin que nadie me haya dado una respuesta. Se trata de la denominación de los Grupos Parlamentarios nacionalistas.
Por mucho que obedezca a una tradición del parlamentarismo español a partir de las Cortes Republicanas del pasado siglo (“Minoría Vasca”, creo que se llamó entonces el Grupo formado por los parlamentarios del Partido Nacionalista Vasco y supongo que otro tanto similar ocurriría con los catalanistas), me parece una barbaridad que se permita a un grupo de Diputados (o Senadores) por muy nacionalistas que sean, que en su denominación oficial en el templo de la Soberanía de la Nación Española, se arroguen la representación de la totalidad de una parte del territorio o, mejor dicho, de la población residente en el territorio de su circunscripción. No todos los vascos, ni los catalanes, son nacionalistas y de hecho, el número de representantes políticos del PNV (5) es palmariamente minoritario en el conjunto de los representantes electos por las circunscripciones vascas (18). ¿Acaso el resto de Diputados o Senadores elegidos por los ciudadanos vascos no son “parlamentarios vascos”? Esta sinécdoque política es nacionalismo activo en estado puro, es lo que han hecho siempre y en todas partes todos los nacionalismos: Sustituir a los ciudadanos realmente existentes (el censo) por el cuerpo místico ideal de “su” Pueblo, su Etnia… los suyos, en definitiva. Los nacionalistas son “los Vascos”… o los “Catalanes”, etc. El resto, la población no nacionalista, la gente que no pasa por el aro, no son ciudadanos con su caudad político intacto. Son un problema político a resolver mediante la propaganda, la reeducación, la exclusión o, si llega a ser necesario, la eliminación física, de lo que hemos tenido dolorosa experiencia. Quien le escribe estas líneas lleva muchos años escoltado para poder ejercer su libertad política. Otros llevan tiempo bajo tierra, desgraciadamente. Huelga decir que no todo el nacionalismo es terrorista, evidentemente, pero todo el terrorismo es y ha sido, nacionalista y el nacionalismo es lo que le ofrece su soporte ideológico. Con todo respeto pero también con toda firmeza, la Mesa del Congreso (y del Senado) deberían haber impedido ese ejercicio de “Construcción Nacional” y de exclusión por mucho que afrontarlo de una vez implique preguntarse la razón por la que la democracia española ha sido tan “papanatas” durante tantos años. ¿Cabría en la cabeza de alguien que un Partido Político partidario de la Unidad de España (por ejemplo, el suyo) se presentara ante la Mesa del Congreso intentando registrar el “Grupo Parlamentario Español”?… El sistema político pondría el grito en el cielo. Desde el resto de parlamentarios, la prensa, los Servicios Jurídicos de la Cámara, etc. ¿Entonces?… ¿Por qué se tolera que a los vascos y catalanes se nos ofenda de este modo? Se podrá oponer a este razonamiento el hecho cierto de que (ahora, no siempre) esta aberración ha sido levemente corregida en la medida en que la denominación oficial, estrictamente hablando, añade al nombre “Grupo Parlamentario Vasco” la coletilla entre paréntesis de (EAJ-PNV). Esto es, evidentemente, una triquiñuela, pues nadie, absolutamente nadie, va a utilizar en el tráfico ordinario esos paréntesis, además de que no especifican nada. Parten de aceptar la referencia de “Grupo Vasco” para añadir, a modo de especificacón para desconocedores, la coletilla de “PNV” pero el mal ya está hecho. En el Parlamento Vasco, como es lógico, semejante denominación ni se les ocurre. Aquí se autodenominan, con toda propiedad, “Grupo Nacionalista Vasco” porque vascos, lo que se dice “vascos”, son todos los Grupos de la Cámara de Vitoria. Pues bien, en idéntico sentido, no cabe admitir que “en Madrid”, como a los nacionalistas gusta decir, el único “Grupo Vasco” es el nacionalista. A ese efecto, yo albergaba esperanzas de que una hipotética presencia de Amaiur con grupo propio hubiera sido sumamente didáctica. ¿Cuál hubiera sido el “Grupo Vasco” en el supuesto caso de que ambos se reclamaran esa abusiva denominación?… Ayer, escuchando el debate de Investidura, antes de la intervención de la Diputada Rosa Díez, anunció Vd. que la jornada continuaría hoy, día 20, …”con la intervención del Grupo Vasco” Así, “a secas”, como es normal en el lenguaje hablado. No dudo de que su inteligencia no precisa mayores argumentos para comprender lo que le he tratado de exponer, por lo que finalizo esta carta. Como se ha dicho muchas veces, el problema no es que los nacionalistas lo sean. El problema es la vergonzante actitud de la Democracia Española para con ellos. Sea por motivos de utilidad, por miedo, por despiste o por las razones que sean. Ustedes están en las mejores condiciones para remediarlo. No los necesitan para llevar adelante sus políticas y no creo que haya razones para tenerles miedo. Nunca lo he creído. Reciba un cordial saludo, mi agradecimiento por la atención prestada y mi felicitación navideña. Zorionak.

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