¿QUE SE DEBE?

El pasado día 3 de diciembre nuestras instituciones celebraban el “Día Internacional del Euskera” (aunque no he conseguido encontrar la instancia internacional que lo haya declarado así… debe formar parte de esa tendencia vasca hacia la hipérbole manifestada en el “mapamundi de Bilbao”).

Nos encontramos, en efecto, a punto de despedir el “Año internacional de las Lenguas” este sí, proclamado por la Unesco, que declaró asimismo el día 21 de Febrero como “Día de la lengua Materna”, conmemoración incomprensible a mis escasas entendederas. Comprendo, por ejemplo, el fomento de la lactancia materna debido a sus innumerables ventajas pero no acabo de entender la oportunidad de celebrar la lengua materna pues lengua materna es una de las pocas cosas que tenemos todos los seres humanos, ricos y pobres, blancos y negros. A no ser que, como me temo, el eufemismo de “lengua materna” y venerada con filial ternura, sea de aplicación exclusiva a aquellas que se convierten en tótem identitario de algún colectivo político.

Desde este punto de vista el Euskera sería la “lengua materna” de los vascos, hablen la que hablen, mientras que el castellano ocuparía el desairado papel de”lengua madrastra”, aunque sea la que aprenden en casa la mayor parte de los vascos durante su primera infancia.

En cualquier caso, lo interesante de la conmemoración tiene que ver con el aparente golpe de timón dado por nuestras autoridades lingüísticas tras los sonoros fracasos cosechados en sus más recientes proyectos.

Así, al modo como Fernando VII se ofrecía a caminar por la senda constitucional, el Viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika, proclama: “Rechacemos la imposición”…ilusionando con ello al lector para advertir escasas líneas más tarde: “Pero, atención,…una política eficaz…comporta ineludiblemente deberes… obligaciones a establecer en orden al fomento del euskera”. ¡Sonamos! que diría Mafalda. ¡Que poco ha durado el rechazo de la imposición!

Aquí comienza el delirante argumentarlo del señor Viceconsejero, lo ideal sería que lo leyeran vds. mismos.

Para comenzar aplica la venda en una herida imaginaria. “pasa de falaz a perverso el propósito de identificar regulación e imposición”. ¿Porqué dice esto?… ¿Qué otra cosa que una imposición puede ser una regulación jurídica?… ¿Quién ha dicho que las imposiciones legales sean algo rechazable?… ¿Dónde están la perversión y la falacia?

Todo el Estado de Derecho se basa en la superación de la libertad individual propia del aterrador estado de cosas hobbesiano por una serie de reglas “impuestas” precisamente para posibilitar la convivencia. Para eso está el derecho, para imponerse. No se trata de recomendaciones ni consejas ni criterios ni sugerencias. Se trata de leyes, de normas, de imposiciones. ¡Benditas sean! ¡Qué sería de los pobres y de los débiles sin el estado y el derecho!

Este superficial discurso “neo-libertario” suena de maravilla a poco que uno esté distraído pero es profundamente falso.

La alternativa no se plantea entre regulación e imposición. Esa alternativa solo se presenta para envolver el discurso del señor Baztarrika. La alternativa presente en el debate político vasco está planteada entre una regulación de la política lingüística respetuosa con la libertad de los individuos, con sus derechos, con el Principio de Igualdad y No Discriminación, etc. y una regulación abusiva y por ende, ineficaz, como el propio Viceconsejero parece reconocer…y fracasada, podríamos añadir, a la vista de las cosas que han ocurrido en la fenecida legislatura, fundamentalmente en las áreas educativas.

Los ciudadanos monolingües, dice el viceconsejero, “deben dar pasos hacia el euskera”… ¿Porqué deben, señor Baztarrika?… ¿Qué se debe?… ¿Qué clase de “deber” es ese que vd. plantea? ¿Es un deber moral…político…jurídico?

Porque si quien dice estas cosas es el responsable de un área de la administración vasca, no un académico o un opinador cualquiera, sino quien escribe los decretos y redacta los proyectos de ley, la pregunta obligada es: ¿En que tipo de obligación jurídica piensa materializar ese deber ancestral con el que, al parecer, nacemos los vascos, sea cual sea nuestra lengua materna?

Puestos a tener una política lingüística (que no es algo ontológicamente necesario) al Gobierno ha de corresponder el desarrollo de las medidas de fomento del euskera que considere conveniente. Nada ha de oponerse a tal principio…salvo la ley y los derechos de los ciudadanos. En nuestro caso, por comenzar por lo más próximo, el artículo 6 del Estatuto de Autonomía del País Vasco que termina con una inequívoca declaración: “Nadie podrá ser discriminado por razón de la lengua”.

Desconozco si por la vía del Estado de Derecho llegaremos, o no, a ser un pueblo, pero es el único modo de ser una sociedad civilizada.

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